La contribución del vino a la historia de Tenerife
La contribución del vino a la historia de Tenerife ha sido decisiva debido a la situación estratégica de las islas Canarias
La contribución del vino a la historia de Tenerife ha sido decisiva debido a la situación estratégica de las islas Canarias en los circuitos Atlánticos. A finales del s. XV los colonos castellanos y portugueses introdujeron el viñedo en las islas, al amparo de unas buenas condiciones geoclimáticas. La Malvasía se desarrolló en las terrazas costeras junto a los cañaverales, principal cultivo exportador de aquel entonces. Las variedades restantes, de donde se obtenían los denominados vidueños, se extendieron por las laderas más altas conviviendo con los cereales.

Un siglo más tarde el vino se había convertidoen el principal motor de la economía isleña. Los malvasías conquistaban los mercados del norte de Europa, especialmente, la clientela inglesa. Los vidueños, por su parte, se enviaban a los mercados africanos y americanos. El norte de Tenerife se transformó en un inmenso parral y sus vinos competian eficazmente con los caldos portugueses y andaluces en el mundo Atlántico. No es de extrañar que los achipiélagos de Canarias, Madeira y Azores fuesen denominados "Las islas del vino" por sus comtemporáneos.
En la actualidad la producción vitivinícola supone uno de los principales soportes para la agricultura insular además de contribuir en gran medida a la conservación del paisaje rural.

La gran variedad de tintos, blancos secos,semisecos y dulces, rosados, espumosos y de licor que se dan en nuestra tierra es muy difícil de obtener en cualquier otra región productiva tan pequeña como lo es esta, de ahí que debamos valorar en su justa medida la posición en la que se encuentra la vitivinicultura en estos momentos.
La modernización de los sistemas de elaboración, unido al respeto por la tradiciónde este cultivo, , ofrece como resultado un producto de gran calidad y personalidad, capaz de competir con otras regiones vinícolas más consolidadas. El esfuerzo realizado en este tiempo se ha visto compensado por el reconocimiento de los consumidores que cada vez valoran más las peculiaridades de los vinos de Tenerife.
Pero todo ello no hubiera sido posible sin el impulso dado desde la Administración Insular en favor de la unión de viticultores y bodegueros en torno a los cinco Consejos Reguladores de las Denominaciones de Origen existentes en Tenerife y que han contribuido a la mejora de todo el proceso de producción, distribución y comercialización del producto. Estas cinco denominaciones de origen corresponden a las comarcas productoras de vino que ocupan una superfcie total de 8.177 hectáreas de viñedos.
Cada una de ellas produce unos caldos con cracterísticas y peculiaridades bien diferentes a pesar de la proximidad geográfica de estas zonas.
La D.O. Abona abarca a los municipios de Adeje, Arona, Vilaflor, San Miguel, Granadilla, Arico y Fasnia y se caaracteriza por ser una de las zonas de mayor desarrollo en cuanto a la reconversión de los viñedos y experimentación con variedades no habituales, como es el caso de la plantación de cepas de malvasía. A pesar de ser esta una zona de producción exclusiva de vinos blancos, en los últimos tiempos se ha trabajado con enorme esfuerzo para la elaboración de vinos tintos de crianza y reserva. La comarca es la más extensa de la isla con predominio de microclimas bien diferenciados que nos permiten contar con los viñedos más altos de Europa situados en la cumbre de Vilaflor.
Los términos municipales de Arafo, Candelaria y Güimar conforman la comarca de vitivinícola de Güimar, que como en el caso anterior, es una zona tradicional de vinos blancos de gran calidad. Entre todos, cabe destacar los secos, semisecos y dulces con la variedad malvasía como base. Esta es la primera D.O: que produce vinos espumosos elaborados según el método tradicional de segunda fermetación en botella a partir de uvas de la variedad Listán blanco. El éxito de este tipo de vinos no ha limitado la apuesta por la producción de otra clase de caldos, incrementando las plantaciones de variedades tintas como la Castellana, Tintilla y Litán negro.
La D.O. de Ycoden Daute Isora incluye los viñedos del noroeste de la isla, desde San Juan de la Rambla hasta Guía de Isora, incluyendo la Isla Baja. Los suelos de cenizas y roca volcánica en las plantaciones más altas confieren un carácter muy peculiar lo que ha permitido explorar otras elaboraciones a base de variedades antiguas de la isla ( Verdello, Marmajuelo, Vijariego, etc. )obteniéndose unos vinos únicos que proporcionan sensaciones nuevas para el consumidor iniciado y ávido por productos distintos. La larga tradición del cultivo tiene en la zona su máximo exponente,; conducciones de la viña en parral, cordones, etc, confuguran un precioso paisaje agrícola en perfecta armonía con el Teide, donde se muestra con todo su esplendor y majestuosidad a sus gentes

Los vinos D.O del Valle de la Orotava, que abarcan a los municipios de la Orotava, Puerto de la Cruz y Los Realejos, se caracterizan por su variedad , con un amplio abanico de posibilidades desde los blancos secos, semisecos,fermentado en barrica, dulce o espumoso, hasta los rosados tradicional y barrica, y tintos de maceración carbónica, barrica, crianza y duce entre otros. Los terrenos que ocupa la vid son en general, ligeros, permeables y ricos en nutrientes minerales. Su ph ligeramente ácido surge como consecuencia del origen y naturaleza volcánica de los mismos. Los viñedos de esta zona ocupan laderas y vaguadas en forma de originales cordones trenzados. Esta antigua forma de conducción constituye uno de los principales atractivos para los vistantes. En la actualidad una gran cantidad de superficie del terreno se está reconvirtiendo a espaldera lo que garantiza a medio y y largo plazo, un mejor aprovechamiento y rentabilidad del cultivo.
Por último, la D.O. Tacoronte-Acentejo se caracteriza por producir variedades tintas tales como Listin Negro, Negramoll, Tintilla, así como las blancas Malvasía Listán Blanco y Marmajuelo, entre otras. Esta amplia gama constituye la base para la elaboración de unos vinos cuya calidad ha sido tradicionalmente reconocida fuera de nuestras fronteras. Las variedades tintas aportan a los vinos jóvenes el carácter marcadamente afrutado, así como suavidad al paladar, mientras que las variedades con las que se elaboran los vinos blancos hacen de éstos vinos frescos y vivos . 
Este paisaje vitícola se ha caracterizado históricamente por un viñedo cultivado en rastras, con un sistema de conducción tradicional apoyado en horquetas, aunque también aparecen con mayor frecuencia las espalderas.














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